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miércoles, 26 de abril de 2017
jueves, 20 de abril de 2017
miércoles, 3 de agosto de 2016
Mi nuevo proyecto, para 2017
Me había prometido no decir nada de este nuevo proyecto hasta que estuviera entregado en la editorial, pero después de tres años de absorbente trabajo, no soy capaz de callarme que, al fin, AL FIN, ¡¡¡AL FIIIIN!!!, lo he acabado.
A ver si para otoño puedo decir un poco más del asunto. Por cierto, no es romántica....
A ver si para otoño puedo decir un poco más del asunto. Por cierto, no es romántica....
viernes, 16 de mayo de 2014
Un proyecto muy absorbente, Uruguay y Chile, y dos nuevas críticas
Reconozco que tengo el blog algo descuidado y hace mucho, pero que mucho, que no publico nada. Por supuesto, tiene una explicación: estoy sumergida en un proyecto apasionante que, entre documentación, lectura y escritura, se lleva todo mi -escaso- tiempo libre.
Por eso ni siquiera he comentado que EN UNA TIERRA OCUPADA ha sido incluida en los catálogos de Ediciones B en Chile y Uruguay. Que esta historia ambientada en España en 1808 pueda cruzar el mar y encontrar a sus lectores en dos países tan llenos de cultura y sensibilidad es el sueño que nunca soñé, no me habría atrevido. Podéis imaginar que me hace muy, pero que muy feliz.
(¡Ah!, fue gracias a Miranda Kellaway que lo supe. Que sepáis, si no lo sabéis aún, que la novela que acaba de publicar, Veneno en tu piel, es una maravilla, una intriga romántica de época que os resultará apasionante. Por si estáis pensando qué leer...)
También quiero reflejar aquí dos nuevas críticas sobre mis novelas. La primera, sobre Quédate en mi vida, proviene de La biblioteca de Angela. Hace mucha ilusión encontrar críticas sobre la novela, año y medio después de su publicación. Concisa y contundente, dice que ha sido un placer leerla. El placer es mío, Angela. Podeis leer la crítica aquí: http://labibliotecadeangela.blogspot.com.es/2014/05/ava-campbell.html
La segunda es sobre En una tierra ocupada y viene desde El Templo de Artemisa. Para ella, la novela se ha ganado la calificación de «Resaca literaria» ¿Que qué es eso? Para averiguarlo tendréis que acudir a su blog. Me ha gustado mucho ese concepto, me ha parecido gracioso y acertado.
Podéis leer la crítica pinchando en la imagen.
Por eso ni siquiera he comentado que EN UNA TIERRA OCUPADA ha sido incluida en los catálogos de Ediciones B en Chile y Uruguay. Que esta historia ambientada en España en 1808 pueda cruzar el mar y encontrar a sus lectores en dos países tan llenos de cultura y sensibilidad es el sueño que nunca soñé, no me habría atrevido. Podéis imaginar que me hace muy, pero que muy feliz.
(¡Ah!, fue gracias a Miranda Kellaway que lo supe. Que sepáis, si no lo sabéis aún, que la novela que acaba de publicar, Veneno en tu piel, es una maravilla, una intriga romántica de época que os resultará apasionante. Por si estáis pensando qué leer...)
También quiero reflejar aquí dos nuevas críticas sobre mis novelas. La primera, sobre Quédate en mi vida, proviene de La biblioteca de Angela. Hace mucha ilusión encontrar críticas sobre la novela, año y medio después de su publicación. Concisa y contundente, dice que ha sido un placer leerla. El placer es mío, Angela. Podeis leer la crítica aquí: http://labibliotecadeangela.blogspot.com.es/2014/05/ava-campbell.html
La segunda es sobre En una tierra ocupada y viene desde El Templo de Artemisa. Para ella, la novela se ha ganado la calificación de «Resaca literaria» ¿Que qué es eso? Para averiguarlo tendréis que acudir a su blog. Me ha gustado mucho ese concepto, me ha parecido gracioso y acertado.
Podéis leer la crítica pinchando en la imagen.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Mi nueva novela, "En una tierra ocupada", hoy a la venta
Vitoria, 11 de julio de 1808
—¡Oíd, oíd, oíd!
La voz enérgica que
cumplía la fórmula tradicional se elevó por encima de los presentes como lo
habría hecho un cuervo negro que atrajera la desgracia sobre la tierra.
Involuntariamente,
Inés de Mendívil se estremeció. Dio un paso hacia atrás, y se apretó contra el
pilar del arco que daba entrada a la Plaza Nueva. Casi podía sentir en ella
misma la furia y la humillación que agitaban a su tío, allá sentado en el
estrado junto al diputado general y los demás procuradores, después de haber
sido conducidos hasta allí como vulgares delincuentes: escoltados por dos filas
de soldados con la bayoneta calada y hachas de brea encendidas, a través de la
calle Herrería, el Mentirón y la plaza Vieja, en un desfile solemne y lúgubre
como un entierro.
(...)
jueves, 3 de octubre de 2013
"En una tierra ocupada", en el número 26 de la revista RomanTica's.
Cuando sólo faltan 5 días para que "En una tierra ocupada" esté en las librerías, la revista RománTica's le ha dedicado su sección "Personajes que vendrán"
Tras una introducción para centrar la época histórica en la que la acción transcurre, el artículo se dedica a los protagonistas, Inés de Mendívil y Adrien Labat. Pero como no voy a repetir aquí lo que tan bien ha quedado en esa completísima revista, os invito a que conozcáis quiénes y cómo son Inés y Adrien pinchando en la imagen.
Tras una introducción para centrar la época histórica en la que la acción transcurre, el artículo se dedica a los protagonistas, Inés de Mendívil y Adrien Labat. Pero como no voy a repetir aquí lo que tan bien ha quedado en esa completísima revista, os invito a que conozcáis quiénes y cómo son Inés y Adrien pinchando en la imagen.
lunes, 13 de mayo de 2013
Segunda reflexión tras un café con Miranda Kellaway (II)
La segunda reflexión de aquella tarde viene ligada a algo que nos sucedió poco después de tomar el café, y que a su vez tengo que poner en relación con un comentario que surgió en Llodio, con ocasión de la charla que di por el día del libro.
Aquel día también mencioné -por encima- el tema de las portadas, y aludí a lo que es un comentario recurrente en los foros de romántica a cuenta de las mismas, y es que no son pocas las lectoras que en ocasiones han forrado el libro para no atraer la atención sobre el mismo.
Uno de los asistentes, que trabaja en la librería de unos importantes grandes almacenes, discrepó conmigo, porque -me dijo- las mujeres que acuden a comprar libros de romántica no se avergüenzan de sus lecturas, sino que solicitan los libros que les interesan sin ninguna duda ni apuro. Aclaré que yo sólo me refería a las portadas, no al género en sí -¡hasta ahí podíamos llegar!-, y que para comprobar lo que yo decía sólo tendría que ver que el tema de las portadas es de los más habituales y discutidos en los foros y webs especializados.
Pero hete aquí que, cuando terminamos el café, Miranda y yo fuimos a esos mismos grandes almacenes -sí, el mundo es pequeño- en busca de una novela que ella quería llevarse a Kent. Y cuando estábamos junto a la mesa de romántica, se me ocurrió decir: "mira, justo lo que hemos comentado" señalando una portada de vestido resbalando -porque, si recordáis el primer post, de esto estuvimos hablando-, y para mi total sorpresa, la mujer que estaba junto a mi con una de esas novelas en la mano, se gira y me dice, desafiante: "sí, una porquería, pero para entretenerse media hora son estupendos".
Reaccioné justo para contestarle que nosotras no sólo las leíamos sino que las escribíamos, pero eso no la suavizó demasiado; me miró de arriba abajo, y se fue.
Y aquí es donde viene mi segunda reflexión. Efectivamente, esa mujer no parecía avergonzarse de comprar romántica -luego la vi en la caja, donde estaba pagando cuatro novelas del género, trade además-; o al menos, quien la viera levantando la barbilla con orgullo para contestarme podría pensarlo así. Pero lo curioso es que yo no había dicho nada de nada sobre el género, ni sus lectoras, y sin embargo, ella se sintió en la necesidad de defenderse, de reivindicar su afición por la novela romántica frente a una frase que ella sintió censora, como si proviniera de la fiscal de la lectura adecuada y respetable.
Y me pregunto, ¿es que es concebible algo así en cualquier otro lineal, estante o mesa? ¿Es que alguien se imagina que si me acerco al lugar donde reposan los cómics y digo, señalándolos: "mira, lo que hemos comentado", alguno de los jóvenes y no tan jóvenes que los están ojeando, se daría la vuelta para defender el carácter cultural, divertido o subversivo de los mismos? Por no hablar del resto de géneros...
Como dije en Llodio, si este tipo de lectura es mirado por encima del hombro por la "Literatura" culta, bueno, hasta puedo llegar a entenderlo. Lo que no acabo de entender es que el resto de géneros "comerciales" -y sus lectores más ortodoxos- hagan lo mismo.
Cierto que no debería generalizar ante un hecho que bien puede ser aislado, puntual, pero la verdad es que nunca hasta ahora me había ocurrido que un desconocido se sintiera obligado a defender ante mí cualquiera de sus aficiones. ¿Creéis que este efecto se da? ¿Nos excusamos en ocasiones, defendiendo el carácter "cultural" de la novela romántica? ¿O estoy sacando conclusiones erróneas, extrapolando algo que no es extrapolable?
Lo cierto es que, desde un punto de vista empírico, fue una experiencia impagable. Es más, estoy segura de que, si no fuera porque Miranda puede dar fe de que las cosas fueron así, más de uno pensaría que me lo he inventado para poder escribir este post. Pero por fortuna, puedo poner a la Kellaway por testigo de que las cosas fueron tal como las he contado. Qué suerte...
Aquel día también mencioné -por encima- el tema de las portadas, y aludí a lo que es un comentario recurrente en los foros de romántica a cuenta de las mismas, y es que no son pocas las lectoras que en ocasiones han forrado el libro para no atraer la atención sobre el mismo.
Uno de los asistentes, que trabaja en la librería de unos importantes grandes almacenes, discrepó conmigo, porque -me dijo- las mujeres que acuden a comprar libros de romántica no se avergüenzan de sus lecturas, sino que solicitan los libros que les interesan sin ninguna duda ni apuro. Aclaré que yo sólo me refería a las portadas, no al género en sí -¡hasta ahí podíamos llegar!-, y que para comprobar lo que yo decía sólo tendría que ver que el tema de las portadas es de los más habituales y discutidos en los foros y webs especializados.
Pero hete aquí que, cuando terminamos el café, Miranda y yo fuimos a esos mismos grandes almacenes -sí, el mundo es pequeño- en busca de una novela que ella quería llevarse a Kent. Y cuando estábamos junto a la mesa de romántica, se me ocurrió decir: "mira, justo lo que hemos comentado" señalando una portada de vestido resbalando -porque, si recordáis el primer post, de esto estuvimos hablando-, y para mi total sorpresa, la mujer que estaba junto a mi con una de esas novelas en la mano, se gira y me dice, desafiante: "sí, una porquería, pero para entretenerse media hora son estupendos".
Reaccioné justo para contestarle que nosotras no sólo las leíamos sino que las escribíamos, pero eso no la suavizó demasiado; me miró de arriba abajo, y se fue.
Y aquí es donde viene mi segunda reflexión. Efectivamente, esa mujer no parecía avergonzarse de comprar romántica -luego la vi en la caja, donde estaba pagando cuatro novelas del género, trade además-; o al menos, quien la viera levantando la barbilla con orgullo para contestarme podría pensarlo así. Pero lo curioso es que yo no había dicho nada de nada sobre el género, ni sus lectoras, y sin embargo, ella se sintió en la necesidad de defenderse, de reivindicar su afición por la novela romántica frente a una frase que ella sintió censora, como si proviniera de la fiscal de la lectura adecuada y respetable.
Y me pregunto, ¿es que es concebible algo así en cualquier otro lineal, estante o mesa? ¿Es que alguien se imagina que si me acerco al lugar donde reposan los cómics y digo, señalándolos: "mira, lo que hemos comentado", alguno de los jóvenes y no tan jóvenes que los están ojeando, se daría la vuelta para defender el carácter cultural, divertido o subversivo de los mismos? Por no hablar del resto de géneros...
Como dije en Llodio, si este tipo de lectura es mirado por encima del hombro por la "Literatura" culta, bueno, hasta puedo llegar a entenderlo. Lo que no acabo de entender es que el resto de géneros "comerciales" -y sus lectores más ortodoxos- hagan lo mismo.
Cierto que no debería generalizar ante un hecho que bien puede ser aislado, puntual, pero la verdad es que nunca hasta ahora me había ocurrido que un desconocido se sintiera obligado a defender ante mí cualquiera de sus aficiones. ¿Creéis que este efecto se da? ¿Nos excusamos en ocasiones, defendiendo el carácter "cultural" de la novela romántica? ¿O estoy sacando conclusiones erróneas, extrapolando algo que no es extrapolable?
Lo cierto es que, desde un punto de vista empírico, fue una experiencia impagable. Es más, estoy segura de que, si no fuera porque Miranda puede dar fe de que las cosas fueron así, más de uno pensaría que me lo he inventado para poder escribir este post. Pero por fortuna, puedo poner a la Kellaway por testigo de que las cosas fueron tal como las he contado. Qué suerte...
domingo, 5 de mayo de 2013
Dos reflexiones tras un café con Miranda Kellaway (I)
El martes pasado tuve la gran suerte de poder conocer en persona a Miranda Kellaway, y tomar un café con ella en Bilbao. Y a raíz de esa tarde, de nuestra conversación y de lo que nos sucedió en una librería en la que buscábamos un libro, quería compartir dos reflexiones, ambas relacionadas con el estigma que arrastra la romántica.
Como Miranda es una persona encantadora, inteligente, cálida y risueña, la tarde de charla dio para bastante. Entre otras muchas cosas (muchísimas, ejem), hablamos un rato de las portadas de la novela romántica, de las que nos gustan y las que no, de por qué aún seguirá habiendo portadas de vestidos resbalando por el hombro y torsos al descubierto, y de cómo y cuánto un planteamiento diferente, el de las novelas eróticas del género romántico -portada sobria con un único elemento, destacado sobre el fondo- ha contribuido al éxito de las mismas.
Yo tengo pocas dudas de que son una parte enorme de su éxito. Esas portadas (la archifamosa trilogía de las Sombras, las de Silvia Day, Megan Maxwell...) son las que han hecho que personas ajenas al género romántico -que posiblemente sentirían un estremecimiento ante la idea de llevarse una portada de hombro o torso al descubierto- hayan comprado sin ninguna aprensión estas novelas.
Ya sé que no es solo la portada, pues de repente leer estas novelas tiene un punto transgresor y hasta moderno -¡uau! que diría la de las sombras- que no tiene el resto del género romántico, del que la imagen es mucho más "casposa" Pero estoy convencida de que esas portadas "modernas" y neutras son las que han acabado de convencer al gran público, que es el que por supuesto ha determinado que sean superventas, de que estas merece la pena arriesgarse con las mismas.
Recientemente, una persona me ha dicho que será porque, en realidad, esas novelas no son género romántico. Desde luego, no era un lector habitual ni habituado a romántica. Porque cualquiera que haya leído este género, incluso de manera esporádica, puede ver que el esquema fundamental de las mismas es el de la romántica, y es la historia de amor entre los protagonistas el que vertebra las obras. El sexo en ellas es el añadido vistoso, el reclamo, pero por supuesto, ninguna de las mencionadas es Historia de O (Y ojo, que en este maremágnum que ha supuesto la publicación obligada y casi forzosa por las editoriales de novela erótica, en busca de ventas, sí hay de todo, incluso alguna que no contiene historia de amor en absoluto sino BDSM puro y duro. Pero no son las mencionadas)
Un gran acierto, el de esas portadas. Así pues, ¿por qué no se traslada a la totalidad del género romántico? Esa pregunta, para la que no tengo respuesta, sólo una intuición, me la han hecho en las dos charlas en las que estuve hace unos días. Pues sí, tiene razón, muchas de las portadas de romántica siguen siendo casi sonrojantes; pero lo cierto es que el camino que podíamos llamar de "dignificación de portadas" se ha iniciado ya hace tiempo en muchas editoriales.
Fundamentalmente, estoy pensando en P&J, cuyas portadas para Foley, Kinsale, Thomas o Kenyon (aunque en esta última hay de todo, pero al menos sí hay un sentido de unidad) han sido reconocidas de manera unánime por las lectoras de romántica como las mejores, año tras año (para comprobarlo, sólo hay que darse una vuelta por las web especializadas) Pero también hay que reconocer el esfuerzo en algunas portadas de Versátil, por ejemplo, y por supuesto, Vergara, de Ediciones B.
Porque lo más curioso es que las portadas que sugieren "escenas de cama" y que sonrojan a muchas lectoras tienen mucha más aventura, dialogo y amor que sexo; y aquellas que destilan sexo, o sea, esas de las que he hablado, tienen portadas totalmente sobrias y perfectamente respetables.
¿El mundo al revés?


La segunda reflexión, en el próximo post.
Como Miranda es una persona encantadora, inteligente, cálida y risueña, la tarde de charla dio para bastante. Entre otras muchas cosas (muchísimas, ejem), hablamos un rato de las portadas de la novela romántica, de las que nos gustan y las que no, de por qué aún seguirá habiendo portadas de vestidos resbalando por el hombro y torsos al descubierto, y de cómo y cuánto un planteamiento diferente, el de las novelas eróticas del género romántico -portada sobria con un único elemento, destacado sobre el fondo- ha contribuido al éxito de las mismas.
Yo tengo pocas dudas de que son una parte enorme de su éxito. Esas portadas (la archifamosa trilogía de las Sombras, las de Silvia Day, Megan Maxwell...) son las que han hecho que personas ajenas al género romántico -que posiblemente sentirían un estremecimiento ante la idea de llevarse una portada de hombro o torso al descubierto- hayan comprado sin ninguna aprensión estas novelas.
Ya sé que no es solo la portada, pues de repente leer estas novelas tiene un punto transgresor y hasta moderno -¡uau! que diría la de las sombras- que no tiene el resto del género romántico, del que la imagen es mucho más "casposa" Pero estoy convencida de que esas portadas "modernas" y neutras son las que han acabado de convencer al gran público, que es el que por supuesto ha determinado que sean superventas, de que estas merece la pena arriesgarse con las mismas.
Recientemente, una persona me ha dicho que será porque, en realidad, esas novelas no son género romántico. Desde luego, no era un lector habitual ni habituado a romántica. Porque cualquiera que haya leído este género, incluso de manera esporádica, puede ver que el esquema fundamental de las mismas es el de la romántica, y es la historia de amor entre los protagonistas el que vertebra las obras. El sexo en ellas es el añadido vistoso, el reclamo, pero por supuesto, ninguna de las mencionadas es Historia de O (Y ojo, que en este maremágnum que ha supuesto la publicación obligada y casi forzosa por las editoriales de novela erótica, en busca de ventas, sí hay de todo, incluso alguna que no contiene historia de amor en absoluto sino BDSM puro y duro. Pero no son las mencionadas)
Un gran acierto, el de esas portadas. Así pues, ¿por qué no se traslada a la totalidad del género romántico? Esa pregunta, para la que no tengo respuesta, sólo una intuición, me la han hecho en las dos charlas en las que estuve hace unos días. Pues sí, tiene razón, muchas de las portadas de romántica siguen siendo casi sonrojantes; pero lo cierto es que el camino que podíamos llamar de "dignificación de portadas" se ha iniciado ya hace tiempo en muchas editoriales.
Fundamentalmente, estoy pensando en P&J, cuyas portadas para Foley, Kinsale, Thomas o Kenyon (aunque en esta última hay de todo, pero al menos sí hay un sentido de unidad) han sido reconocidas de manera unánime por las lectoras de romántica como las mejores, año tras año (para comprobarlo, sólo hay que darse una vuelta por las web especializadas) Pero también hay que reconocer el esfuerzo en algunas portadas de Versátil, por ejemplo, y por supuesto, Vergara, de Ediciones B.
Porque lo más curioso es que las portadas que sugieren "escenas de cama" y que sonrojan a muchas lectoras tienen mucha más aventura, dialogo y amor que sexo; y aquellas que destilan sexo, o sea, esas de las que he hablado, tienen portadas totalmente sobrias y perfectamente respetables.
¿El mundo al revés?


La segunda reflexión, en el próximo post.
martes, 2 de abril de 2013
Mejor autora revelación 2012 - Revista RománTica'S
No hay mejor noticia para hacer más llevadera la vuelta de las vacaciones que enterarte de que has ganado un premio. Y eso es lo que me ha pasado: ¡¡¡¡he ganado el premio a la autora revelación nacional 2012 de la revista RomanTica'S!!!!
Estaba nominada en esta categoría con María Martínez y Alessandra Neymar. En detalle, aunque no se ve muy claro:
Lo cierto es que las responsables de esta revista se toman un trabajo bárbaro. Cada dos meses, más de 100 páginas dedicadas a la novela romántica. Ahí es nada. Así que os animo a que veáis ese estupendo trabajo pinchando en la portada de la revista nº 023, en la que han publicado los premiados.
Estaba nominada en esta categoría con María Martínez y Alessandra Neymar. En detalle, aunque no se ve muy claro:
lunes, 11 de febrero de 2013
Votación premios Rosas RománTica's
¡Ya está abierta la votación de los premios Rosas RománTica's! Para ir a su web y dar vuestros votos, pinchad en la imagen.
domingo, 10 de febrero de 2013
Antología "Be my Valentine" de B de Books
Emocionada.
Feliz.
Expectante.
Ilusionada...
... y honrada.
Así es como me siento al presentaros esta antología de relatos: "Be my Valentine"
Desde que surgió la idea de la misma, me he sentido como una niña con zapatos nuevos. Porque publicar siempre es algo emocionante. Pero hacerlo en una obra conjunta junto a compañeras como las que participan en él -a muchas de las cuales considero amigas- es para sentirse muy, pero que muy orgullosa, feliz y emocionada, como os decía.
Este jueves 14 de febrero podréis conseguir este e-book, compuesto por estos 12 relatos:
La única pena que tengo es que no podáis ver siquiera un poco del buen rollo que ha habido entre las autoras mientras esta antología se iba "cocinando" Porque si pudierais verlo, estoy segura de que os tirábais de cabeza a por él.
¡Ah! Y en cuanto a la portada, ¡no me digáis que no es preciosa! Obra de Rosa Gámez (Noabel en El Rincón de la Novela Romántica) ha puesto la guinda perfecta a una obra que lo tiene todo para enamoraros.
Así que ya sabéis. Podéis pedirlo como regalo de San Valentín, las que lo celebréis, o simplemente comprarlo porque, de una cosa podéis estar seguras, es muuuy romántico.
Y por último, os dejo el vídeo creado por Miranda Kellaway (¡¡¡Millones de gracias, Miranda!!!) para la ocasión. ¡Espero que os guste!
Feliz.
Expectante.
Ilusionada...
... y honrada.
Así es como me siento al presentaros esta antología de relatos: "Be my Valentine"
Desde que surgió la idea de la misma, me he sentido como una niña con zapatos nuevos. Porque publicar siempre es algo emocionante. Pero hacerlo en una obra conjunta junto a compañeras como las que participan en él -a muchas de las cuales considero amigas- es para sentirse muy, pero que muy orgullosa, feliz y emocionada, como os decía.
Este jueves 14 de febrero podréis conseguir este e-book, compuesto por estos 12 relatos:
- 'Eres mi destino' de Ana Iturgaiz.
- 'El amor en tiempos del Facebook' de Pilar Cabero.
- 'Amor enmascarado' de Ruth M. Lerga.
- 'El almendro de las flores rosadas' de Nieves Hidalgo.
- 'Los viejos ritos' de Ava Campbell.
- 'Directo al corazón' de Dana Jordan.
- 'Baila conmigo' de Anna Casanovas.
- 'Una dosis extra de amor' de Marisa Grey.
- 'Cuando sale el sol' de Ariadna McCallen.
- 'Nada más puede pasar' de Aileen Diolch.
- 'Esperando una oportunidad' de Rowyn Oliver.
- 'Amarte duele' de Miranda Kellaway.
Así que ya sabéis. Podéis pedirlo como regalo de San Valentín, las que lo celebréis, o simplemente comprarlo porque, de una cosa podéis estar seguras, es muuuy romántico.
Y por último, os dejo el vídeo creado por Miranda Kellaway (¡¡¡Millones de gracias, Miranda!!!) para la ocasión. ¡Espero que os guste!
jueves, 1 de noviembre de 2012
Entre las finalistas del III Certamen de Novela Romántica Vergara
Pues sí, entre las finalistas. Eso sí, con mi nombre real. Claro que viendo el resto de nombres que aparecen, está claro que la competición será durísima.
Si quieres ver la noticia completa, pincha aquí
Y que gane la mejor.
Si quieres ver la noticia completa, pincha aquí
Y que gane la mejor.
miércoles, 3 de octubre de 2012
"Divorcio", en Antología de microrelatos "Epidermis" - Ediciones Rubeo
Pues mi microrelato "Divorcio" ha sido incluido en la Antología "Epidermis" de Ediciones Rubeo. 41 palabras. Viva la síntesis.
Ediciones Rubeo: Epidermis: Esta antología de microrelatos estará disponible a partir del 20 de octubre de 2012. Distribuye: Maidhisa
Ediciones Rubeo: Epidermis: Esta antología de microrelatos estará disponible a partir del 20 de octubre de 2012. Distribuye: Maidhisa
jueves, 20 de septiembre de 2012
jueves, 13 de septiembre de 2012
Quédate en mi vida, en Ediciones B
El 3 de octubre sale a la venta mi novela Quédate en mi vida, de la mano de Vergara, el sello de romántica de Ediciones B.
Sobre la portada, hay opiniones para todos los gustos, como siempre. A mí me resulta alegre, optimista... Y en cuanto al libro que sostiene la protagonista -para quienes me habeis preguntado sobre él- no es casualidad que esté ahí, sino que tiene su razón de ser, relacionado precisamente con su carácter.
Esta es la portada, y os dejo también la sinopsis.
¿Cuánto poder sobre el presente concedemos al pasado?
Surrey, 1823. Anna Hurst llegó a Halston hace seis años huyendo de un pasado que no quiere recordar. Cuando John Sinclair, vizconde de Lisle, regresa al pueblo al fallecer su madre, Anna decide buscar su apoyo para seguir adelante con la pequeña escuela rural que ha fundado. Pero el día en que se conocen ofende profundamente al vizconde, que le niega su ayuda.
Cuando él se ve envuelto en un atraco, la intervención de Anna le hace recapacitar e interesarse en sus proyectos. A medida que colaboran, la relación entre ambos comienza a estrecharse..., hasta que la llegada de Julia, la amante de John, lo cambia todo. Julia sospecha que Anna no es lo que aparenta, y está dispuesta a cualquier cosa para demostrarlo. Y cuando sus sospechas cobran vida, todo el mundo de Anna se vuelve del revés.
Anna puede huir de Halston, pero ya sabe que no conseguirá hacerlo de su pasado. Y John no está dispuesto a resignarse. ¿Podrá el amor que ha nacido entre ambos sobrevivir a los silencios culpables y las verdades a medias?
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Cuenta atrás
... 28...
Hasta ahora, dominaban la expectación y la impaciencia. Poco a poco, sin embargo, la inquietud y el peso de la responsabilidad van tomando posiciones. Supongo que hasta el día D la satisfacción y la realización se mantendrán a la espera.
... y entonces el miedo reclamará su sitio...
Hasta ahora, dominaban la expectación y la impaciencia. Poco a poco, sin embargo, la inquietud y el peso de la responsabilidad van tomando posiciones. Supongo que hasta el día D la satisfacción y la realización se mantendrán a la espera.
... y entonces el miedo reclamará su sitio...
jueves, 23 de febrero de 2012
Misión cumplida
Qué sensación de vacío…
Aún volveré sobre la historia; será necesario corregir detalles, palabras, errores, asegurar que el ritmo funciona, que la tensión se mantiene, que las emociones resultan creíbles y reales…
Sin embargo, para eso necesito que pase tiempo. Estoy aún demasiado embebida de ellos como para poder poner la distancia necesaria.
Pero ya lo sé todo de ellos: de dónde vienen, qué los conmueve, cómo late su corazón cuando la vida pone obstáculos ante ellos… Y cómo y dónde acabarán.
Es fascinante. Y agotador.
Ya les he soltado de mi mano. Y sé que son felices.
Aún volveré sobre la historia; será necesario corregir detalles, palabras, errores, asegurar que el ritmo funciona, que la tensión se mantiene, que las emociones resultan creíbles y reales…
Sin embargo, para eso necesito que pase tiempo. Estoy aún demasiado embebida de ellos como para poder poner la distancia necesaria.
Pero ya lo sé todo de ellos: de dónde vienen, qué los conmueve, cómo late su corazón cuando la vida pone obstáculos ante ellos… Y cómo y dónde acabarán.
Es fascinante. Y agotador.
Ya les he soltado de mi mano. Y sé que son felices.
domingo, 18 de septiembre de 2011
¿Por qué Histórica?
Ultimamente he visto publicadas varias autoras españolas de romántica contemporánea. No leo contemporánea foránea, pero sí he leído el libro de varias de ellas, porque ya el sólo hecho de ser capaz de publicar romántica española me parece un enorme mérito. Sin embargo, reconociendo el gran mérito que tienen, no acaba de "llegarme al alma".
Y es que lo mío es la romántica histórica. No he sido capaz de entender realmente qué encuentro de fascinante en épocas que, siendo realistas, eran de todo menos románticas. A pesar de lo que solía decir un amigo mío, el mundo nunca ha estado mejor que ahora, por mal que sintamos que está. La Edad Media o el período de la Regencia fueron indudablemente más duros, globalmente considerados, que la época en que vivimos. Simplemente, con pensar que aún no existía la anestesia... buff...
Pero aún así, encuentro en los libros ambientados en esas épocas algo que no me aporta el género contemporáneo. Supongo que la fascinación por el pasado no deja de ser consustancial al ser humano: saber de dónde venimos ayuda a comprender lo que somos, o por qué lo somos. Y una novela histórica bien ambientada consigue que la evasión sea especialmente placentera.
Si he sido -y soy- una lectora cuasicompulsiva de histórica (no sólo romántica), sobre todo la relacionada con determinadas figuras femeninas -Isabel la Católica, su hija Juana, la princesa de Eboli o la inglesa reina Victoria-, que como escritora me ciñera a este género era casi inevitable. Pero la escritura histórica me ha resultado más apasionante aún que la lectura. La labor de documentación que una novela histórica requiere me lleva a leer y leer escritos, papeles, libros excelentes que de otra manera no habría llegado a conocer.
Ayer, en plena documentación de mi segunda novela, tuve el placer de leer las cartas que Napoleón enviara a su hermano José Bonaparte de julio a septiembre de 1808. La única pega fue que mi francés es tan básico que avancé muy, pero que muy lentamente. Pero vislumbrar la manera en que ese hombre controlaba todos y cada uno de los pasos que obligaba a dar a los actores de su guión, por muy hermanos que fueran, el control de los más mínimos detalles de sus planes, fue realmente impactante.
Y es que lo mío es la romántica histórica. No he sido capaz de entender realmente qué encuentro de fascinante en épocas que, siendo realistas, eran de todo menos románticas. A pesar de lo que solía decir un amigo mío, el mundo nunca ha estado mejor que ahora, por mal que sintamos que está. La Edad Media o el período de la Regencia fueron indudablemente más duros, globalmente considerados, que la época en que vivimos. Simplemente, con pensar que aún no existía la anestesia... buff...
Pero aún así, encuentro en los libros ambientados en esas épocas algo que no me aporta el género contemporáneo. Supongo que la fascinación por el pasado no deja de ser consustancial al ser humano: saber de dónde venimos ayuda a comprender lo que somos, o por qué lo somos. Y una novela histórica bien ambientada consigue que la evasión sea especialmente placentera.
Si he sido -y soy- una lectora cuasicompulsiva de histórica (no sólo romántica), sobre todo la relacionada con determinadas figuras femeninas -Isabel la Católica, su hija Juana, la princesa de Eboli o la inglesa reina Victoria-, que como escritora me ciñera a este género era casi inevitable. Pero la escritura histórica me ha resultado más apasionante aún que la lectura. La labor de documentación que una novela histórica requiere me lleva a leer y leer escritos, papeles, libros excelentes que de otra manera no habría llegado a conocer.
Ayer, en plena documentación de mi segunda novela, tuve el placer de leer las cartas que Napoleón enviara a su hermano José Bonaparte de julio a septiembre de 1808. La única pega fue que mi francés es tan básico que avancé muy, pero que muy lentamente. Pero vislumbrar la manera en que ese hombre controlaba todos y cada uno de los pasos que obligaba a dar a los actores de su guión, por muy hermanos que fueran, el control de los más mínimos detalles de sus planes, fue realmente impactante.
Adoro la etapa de documentación de las novelas.
El camino del que conoces el comienzo, pero no el final...
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